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Qué son los intervalos musicales, oyendo cada uno
Un intervalo musical es la distancia entre dos notas. Esa distancia se mide en semitonos — la distancia más pequeña del piano, de una tecla a la de al lado — y recibe un nombre que junta un número (segunda, tercera, quinta…) y una calidad (mayor, menor, justa). Son los intervalos, y no las notas, los que hacen que una melodía suene como suena: la misma serie de distancias, empezando desde cualquier nota, es la misma canción. Aquí abajo cada una de esas ideas es un juguete: lo arrastras, lo escuchas y ves cambiar el nombre antes de leer una línea sobre ello.
Baja y experimenta: todo en esta página suena cuando lo tocas.
Distancia: cuánto se aleja una nota de la otra
Arrastra el mando por el teclado y escucha: la nota de abajo se queda quieta, la de arriba se aleja, y la distancia entre las dos es el intervalo. Cada tecla vecina — blanca o negra, da igual — es un semitono, la distancia más pequeña que ofrece el piano. Dos semitonos hacen un tono.
Contar semitonos es la manera más exacta de medir un intervalo, y es lo que el oído hace sin saberlo: siete semitonos suenan siempre como siete semitonos, desde cualquier tecla. Pero nadie dice "siete semitonos" en una clase: dice "quinta justa". Las dos secciones siguientes explican de dónde sale ese nombre: primero el número, después la calidad.
Arrastra el mando por el teclado y mira cómo cambian el número de semitonos y el nombre del intervalo en cada tecla.
El número: cuenta las notas, de la primera a la última
El número del intervalo sale de contar los nombres de las notas, de la primera a la última, incluyendo las dos puntas. De do a sol: do, re, mi, fa, sol — cinco nombres en los dedos, así que es una quinta. De do a mi son tres nombres, una tercera; de do al do siguiente, ocho, una octava.
Aquí tropieza casi todo el mundo: cinco notas contadas son cuatro pasos dados. Como la cuenta incluye la nota de la que partes, el número es siempre uno más que la cantidad de escalones subidos — y do con do, sin moverse del sitio, no es "cero" sino unísono, el intervalo número uno. Fíjate también en que las teclas negras no entran en esa cuenta: el número solo cuenta nombres.
Sube la nota de arriba con ▲ y ▼ y sigue la cuenta de los nombres: cada escalón suma uno.
Mayor y menor: el mismo número, dos tamaños
Elige la tercera y alterna entre mayor y menor: el número no cambió — siguen siendo tres nombres contados — pero el tamaño sí. La tercera mayor tiene cuatro semitonos; la menor, tres. Un semitono de diferencia, y el oído lo nota al instante: son dos intervalos distintos con el mismo número.
Segundas, terceras, sextas y séptimas vienen en esos dos tamaños, y la calidad es lo que completa el nombre: "tercera mayor", no solo "tercera". Mucha gente oye la mayor como más abierta o alegre y la menor como más cerrada o melancólica — es una pista útil para empezar, no una ley: la misma tercera menor puede sonar dulce o dramática según la música que la rodea. Lo que vale es entrenar el oído para reconocer el tamaño.
Elige el número, alterna entre mayor y menor y escucha: la diferencia es un solo semitono.
Una después de la otra, o las dos a la vez
Las mismas dos notas pueden sonar de dos maneras: una después de la otra, como en una melodía, o al mismo tiempo, como en un acorde. En el primer caso el intervalo es melódico; en el segundo, armónico. Tócalo de las dos maneras y fíjate: la distancia es la misma, el nombre es el mismo, y la sensación es muy distinta.
En secuencia, el oído sigue el salto — así se percibe el contorno de una melodía. Juntas, las dos notas se mezclan en un solo sonido, y lo que se oye es el color de la mezcla: lisa o áspera, llena o vacía. Por eso el mismo intervalo hay que entrenarlo de las dos maneras: reconocer el salto y reconocer la mezcla son habilidades hermanas, no la misma.
Toca las mismas dos notas "una después de la otra" y luego "juntas", y escucha qué cambia sin que nada haya cambiado.
Liso o áspero: consonancia, disonancia y los intervalos justos
Gira el dial por los doce intervalos y mira el medidor: algunos suenan lisos, como si las dos notas se fundieran; otros suenan ásperos, con roce, pidiendo moverse. Lo liso se llama consonancia; lo áspero, disonancia. Ninguno de los dos es un error — la música vive de ir y volver entre ellos, y la disonancia es justamente lo que crea la tensión que la consonancia resuelve.
La cuarta, la quinta y la octava (y el unísono) son un caso aparte: no vienen en mayor y menor, y por eso se llaman justas — quinta justa, octava justa. Cuando la cuarta crece un semitono, o la quinta se encoge uno, el resultado es el mismo: seis semitonos, exactamente la mitad de la octava. Ese intervalo tiene nombre propio, tritono, y es uno de los más ásperos que existen.
Gira el dial por los doce intervalos y sigue el medidor de liso a áspero: escucha antes de leer el nombre.
En el pentagrama: el intervalo que se ve antes de oírse
En la partitura el intervalo aparece como la distancia vertical entre dos cabezas de nota, y hay un atajo para leerlo sin contar: si el número es impar — tercera, quinta, séptima —, las dos notas están ambas en línea o ambas en espacio. Si es par — segunda, cuarta, sexta, octava —, una está en línea y la otra en espacio.
Eso da el número de un vistazo; la calidad, no. Una tercera vista en el pentagrama puede ser mayor o menor según las alteraciones y la armadura — la diferencia de un semitono no mueve las cabezas. Por eso leer intervalos es ojo y oído juntos: el pentagrama dice el número, y el sonido confirma el tamaño.
Cambia el intervalo y observa las dos cabezas de nota: línea-línea, espacio-espacio o línea-espacio.
Explorar: cualquier intervalo, desde cualquier nota
Ahora todo junto: elige la nota de partida, el intervalo, la dirección — hacia arriba o hacia abajo — y si las dos notas suenan en secuencia o juntas. La nota de partida se enciende en índigo, la de llegada en violeta, y el nombre aparece completo. Son los mismos colores que el juego usa para revelar la respuesta.
Fíjate en lo que pasa al cambiar la nota de partida sin cambiar el intervalo: la quinta justa sigue sonando como quinta justa, desde cualquier tecla. Eso es un intervalo — una relación, no un lugar — y es lo que hace que una melodía se reconozca en cualquier tono. Hacia abajo el reto se duplica: el mismo intervalo bajando suena distinto que subiendo, y el oído tiene que aprender los dos.
Elige la raíz, el intervalo, la dirección y el modo, toca, y después cambia solo la raíz para oír que el intervalo sigue siendo el mismo.
¿Y ahora?
Los intervalos no se aprenden memorizando la tabla de semitonos: se aprenden oyendo dos notas, diciendo el nombre y descubriendo al instante si era ese — muchas veces, en sesiones cortas. Es lo que hace el juego de intervalos, nivel por nivel: empieza con tercera mayor y tercera menor, suma las justas, las sextas, la octava, el tritono y las séptimas, y termina con las dos notas sonando juntas.
Empezar a entrenar intervalos Abrir el entrenamiento libre Seguir con los acordes
Y si quieres la tabla completa — todos los intervalos, con inversiones, compuestos y enarmonías —, un buen libro de teoría musical la tiene en dos páginas, y esta página no lo sustituye. Existe para que, cuando abras el libro, cada línea de la tabla ya tenga un sonido en tu cabeza.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una tercera?
Una tercera es el intervalo entre dos notas cuyos nombres, contados de la primera a la última, dan tres: do-re-mi, por ejemplo, o fa-sol-la. Viene en dos tamaños: la tercera mayor tiene cuatro semitonos (de do a mi) y la tercera menor tiene tres (de do a mi♭, o de re a fa). Es el intervalo que da el color a los acordes mayores y menores.
¿Cuántos intervalos existen?
Dentro de una octava son trece, contando de cero a doce semitonos: unísono, segunda menor y mayor, tercera menor y mayor, cuarta justa, tritono, quinta justa, sexta menor y mayor, séptima menor y mayor y octava justa. Por encima de la octava se repiten con un número más alto (novena, décima…) y se llaman compuestos. El entrenamiento libre de la app ofrece los doce, de la segunda menor a la octava.
¿Qué es un intervalo justo?
Justa es la calidad de la cuarta, la quinta, la octava y el unísono: intervalos que no vienen en mayor y menor, solo en un tamaño — cinco, siete y doce semitonos. Si uno de ellos crece o se encoge un semitono pasa a llamarse aumentado o disminuido; entre la cuarta y la quinta queda el tritono. En inglés el mismo intervalo se llama perfect, "perfecto".
¿Cuál es la diferencia entre intervalo melódico y armónico?
Es la misma distancia sonando de dos maneras. En el intervalo melódico las dos notas vienen una después de la otra, como en una melodía; en el armónico suenan al mismo tiempo, como dentro de un acorde. El nombre y el número de semitonos no cambian — cambia lo que hace el oído: seguir un salto o percibir el color de una mezcla.
¿Qué es el tritono?
Es el intervalo de seis semitonos, exactamente la mitad de la octava — de fa a si, por ejemplo. Puede escribirse como cuarta aumentada o como quinta disminuida, y por eso recibió un solo nombre, tritono ("tres tonos"). Es uno de los intervalos más ásperos y tensos, y la música usa esa tensión a propósito, para pedir resolución.
¿Cómo entrenar el oído para reconocer intervalos?
Oyendo dos notas, diciendo el nombre y comprobando al instante, muchas veces — empezando con pocos intervalos bien distintos entre sí, como la tercera mayor y la quinta justa, y sumando uno a la vez. Cantar la segunda nota antes de tocarla ayuda a fijar el tamaño en el cuerpo. Las sesiones cortas y diarias rinden más que una larga por semana.